TÉCNICAS DIDÁCTICAS


Holaaa

Hoy vamos a explorar de forma un poco más profunda sobre las dinámicas innovadoras de aprendizaje. En la clase dedicada a este tema hemos podido ver los diferentes tipos de dinámicas innovadoras que pueden aplicarse en educación. De forma muy breve haré un repaso y de esta forma podré explicar de forma más completa el objetivo principal de la entrada de hoy. 

Antes de empezar, ¿a qué llamamos dinámica de aprendizaje?

Una dinámica no consiste únicamente en un juego cuyo objetivo es la rotura de la rutina. Se basa principalmente en una serie de actividades pedagógicas que van a ayudar a involucrar a los estudiantes de forma activa y estimulante dentro del conocimiento.




En el contexto de educación contemporánea existen gran variedad de dinámicas entre las que destacan:

  • Gamificación: trata de motivar el estudio mediante la introducción de las bases de un juego (normas, narrativa, recompensas, etc) al conocimiento que se quiere enseñar.


  • ABP, Aprendizaje basado en proyectos: se fundamenta en la realización de proyectos significativos que van a integrar diferentes disciplinas y que desafían a los estudiantes a resolver problemas reales. De esta forma el educando adquiere conocimientos de forma activa y reflexiva (desarrollo del pensamiento crítico) incentivando la autonomía y autoevaluación del alumno.

  • Metodologías de TBL (Thinking based Learning) o aprendizaje basado en el pensamiento:
    es un método activo del conocimiento que sitúa al estudiante en el centro del proceso educativo, de forma que desarrolle competencias y destrezas basadas en la comprensión profunda.


  • "Desing Thinking": consiste en la aplicación un método sistemático (cuenta con una serie de pasos) de resolución de problemas basado en las ideas y en la creatividad de forma que podamos conocer como satisfacer o resolver una necesidad / idea.


  • Flipped Learning o "Clases invertidas": consiste en el acto de invertir el orden de los roles
    tradicionales. La materia educativa básica se trabaja en casa, mientras que el tiempo en el aula se reserva para profundizar y reforzar los conocimientos.



Una vez introducido el tema, cuál el propósito real de esta entrada:

Comparar las dinámicas del aprendizaje basado en proyectos y las clases invertidas también conocidas como "flipped learning". 


ABP VS FLIPPED LEARNING

Aunque tanto el ABP como el flipped learning buscan fomentar un aprendizaje activo, sus enfoques difieren significativamente. Tanto el Aprendizaje Basado en Proyectos como las clases invertidas representan alternativas poderosas a los modelos tradicionales de enseñanza. 


El ABP pone un fuerte énfasis en la colaboración y la resolución de problemas complejos, mientras que las clases invertidas reorganizan las fases de enseñanza y aprendizaje para maximizar el tiempo presencial dedicado a la aplicación de conocimientos.

Desde una perspectiva pedagógica, el ABP requiere de un compromiso continuo de los estudiantes a lo largo de un periodo extendido, por otro lado el "flipped learning" suelen centrarse en actividades más puntuales relacionadas con los contenidos teóricos previamente trabajados. .

En cuanto a los desafíos, ambos enfoques demandan una alta implicación por parte del docente:

El ABP requiere diseñar proyectos relevantes y viables, así como gestionar la dinámica grupal. Las clases invertidas, por su parte, necesitan materiales de alta calidad y estudiantes comprometidos con el aprendizaje independiente. Además, ambos modelos pueden enfrentar resistencia inicial por parte de estudiantes y docentes acostumbrados a metodologías tradicionales.

Cada metodología tiene fortalezas únicas y es más adecuada para ciertos contextos y objetivos educativos: 

Mientras el ABP se orienta hacia la integración interdisciplinaria y la resolución de problemas complejos, las clases invertidas se destacan por su flexibilidad y el aprovechamiento del tiempo en clase para actividades prácticas, es ideal para reforzar conocimientos específicos y desarrollar habilidades de autogestión.

Ambas metodologías comparten el potencial de transformar el aprendizaje al poner al estudiante en el
centro del proceso educativo, fomentando su autonomía, compromiso y participación activa. 

Finalmente, la elección entre uno u otro modelo, o la combinación de ambos, dependerá de las necesidades específicas de los estudiantes, los objetivos pedagógicos y los recursos disponibles.

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